La palabra Dios se contiene en cuatro letras. Es todo y nada. Sus representaciones son varias de acuerdo con la percepción del grupo social que lo tenga presente. Muchas veces nos encontramos con una deidad de carácter francamente fuerte, agresivo, vengativo, feroz o en su contraparte, noble, bondadoso, caritativo, milagroso. El poder del Creador, como lo configuran algunas civilizaciones, es vertical. Dicta, manda, condena, ayuda, protege. Pero hay un Dios que deambula entre niños, vecinas, pobres, artistas, truhanes, mendigos y damas. Sufre y se mantiene a ras de tierra. Es El Buen Dios, el Dios de René Karl Wilhelm Johann Joseph…
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